Mientras estaba comprando refrescos para mi fiesta perdí mi cartera rosada. No sé si alguien me la robó, no si se la deje olvidada en un lugar. Lo único que sé, es que mis tarjetas de crédito junto con mi licencia se habían perdido mientras compraba en la tienda de Wal-Mart. Cuando me dí cuenta inmediatamente recorrí mis pasos. Preguntas como «¿Dónde estaba la última vez que la vi?» y «Sera que alguien lo haya entregado al "Customer Service"?» llenaron mi mente. Empecé afligirme cuando busqué por toda la tienda y no la veía. Intente todo en mi poder para poder recobrar mi cartera rosada, pero mis intentos todos fallaron. Le preguntaba a cada empleado si la había visto, fui al customer service como tres veces, y cada vez me decían "Lo siento". Desesperada ya no sabía que hacer. Ni siquiera podía esperar en la tienda por la pena de que mis amigos estaban listos para irse. Me habían hecho el favor de llevarme a la tienda y ahora lo que más anhelaba tener en mis manos era imposible de obtener. Por ser la primera vez de perder mi cartera pensé que estaba sumamente calmada, pero dentro de mi no podía creer que había estado tan distraída. Me culpé muchas veces pero después me acordé del sermón del monte, donde Jesús decía que la preocupación no añadía ningún día para nuestras vidas, entonces, para que preocuparme?
Quisiera poder decir que encontré mi cartera, y que alguien fue muy amable de entregármelo, pero des afortunadamente no sucedió así. No lloré, y no me enojé. En vez me puse a reír...pues solamente tengo unos día más en Huntsville y me regreso a Houston el sábado. Reí porque me acordé de Dios. En mi búsqueda, en mi preocupación, en la pequeña ansiedad que experimenté, fue como si Dios me recordó sobre mi relación con Él. Casi le podía oír, «Te acuerdas cuando me buscabas así? Esa pequeña cartera que obtiene toda tu información, que al perderla puede traer graves consecuencias, no es nada comparado con lo que eres sin mi. Sin esa cartera tu identidad puede ser robada, pero sin mi, no conoces ni siquiera quien eres». De repente tenía sed. Me pregunté a mi misma «Cuando fue la última vez que te busqué así Dios? Con tanta pasión? Con tanta ansiedad? ¿Qué si no te encontraba me alarmaba y me preguntaba que había hecho para no poder reconocer tu presencia en mi vida?»
En unos días más me graduó de la universidad de Sam Houston....pero mi vida con Él apenas empieza....necesito buscarle más, y no menos.
Wow, increible con lo directo que me hablo este post y como viene esta ensenanza relacionada con un incidente del que comunmente no se espera relacion. Sin temor a equivocarme digo que Dios no solo queria hablarte a ti, sino trasmitir una ensenaza a muchos de nosotros. Me ha tocado la lectura y gracias por compartirla, que bueno que perdiste la cartera ;] j/k
ReplyDeletedisculpa k apenas te respondo, no he tenido tiempo de escribir desde k me gradue de la universidad pero pronto vendran mas enseñanzas!! jeje Muchas gracias por leer.
ReplyDeleteEs que lei en una ocasion el blog de fredy, lo tengo de friend en fb, creo que vi uno de tus comentarios y llegue a tu blog. Me gusto tremendamente pero si me di cuenta que no continuabas escribiendo.
ReplyDeleteseguiré escribiendo pronto. También tengo un blog en inglés si te interesa. bendiciones
ReplyDeleteTambien estoy leyendo el de ingles
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